[Entrevista] El sonido que conecta: 80 años de audio y el futuro de las experiencias conectadas
26-10-2026
De los conciertos a los carros, y de la casa a los audífonos, el buen sonido hace más especiales los momentos de todos los días. Durante 80 años, JBL ha evolucionado al ritmo de la forma en que las personas escuchan música, sin perder su estrecha conexión con la música y la cultura. Por su parte, desde hace 60 años, Bowers & Wilkins trabaja para ofrecer un sonido excepcional gracias a la ingeniería de precisión, el trabajo artesanal y un compromiso firme: reproducir cada interpretación tal como fue concebida.
Ambas marcas hacen parte de HARMAN, filial 100 % de Samsung Electronics. Por eso, 2026 es un año de celebraciones: JBL cumple 80 años, Bowers & Wilkins llega a los 60 y la alianza entre Samsung y HARMAN completa una década.
Samsung Newsroom conversó con Dave Rogers, presidente de la división Lifestyle de HARMAN, y Armin Prommersberger, director de Tecnología (CTO) de la compañía, sobre los valores que han definido a estas dos marcas de audio, cómo ha evolucionado la alianza entre Samsung y HARMAN y lo que viene hacia adelante.

▲ (De izquierda a derecha) Armin Prommersberger y Dave Rogers
Un legado de liderazgo e innovación
P. ¿Qué ha permitido que JBL y Bowers & Wilkins sigan vigentes generación tras generación?
Rogers: JBL nunca ha dado por hecho que lo que funcionó ayer va a ser suficiente mañana. La marca salió de las salas de cine y los estudios de grabación para llegar a festivales, carros, hogares, audífonos y parlantes portátiles.
La tecnología, la forma de escuchar y la cultura han cambiado, pero la razón por la que las personas valoran el sonido sigue siendo la misma: despierta emociones, crea recuerdos y nos conecta.
El paso del monitor de estudio JBL 4310 al parlante JBL L100 es un buen ejemplo. El 4310 se desarrolló para profesionales que necesitaban escuchar cada detalle con total precisión. Luego, JBL llevó esa esencia a la L100, que puso el sonido de estudio al alcance de los hogares y terminó convirtiéndose en el parlante más vendido de la marca. Más que un salto tecnológico, ese paso mostró la capacidad de JBL para conectar a quienes crean la cultura con quienes la disfrutan.

▲ (De izquierda a derecha) Monitor de estudio JBL 4310 y JBL L100 Classic 80
Bowers & Wilkins tomó un camino distinto. Su parlante 801, diseñado para la máxima precisión, se convirtió en el monitor de referencia de los ingenieros de Abbey Road Studios —el estudio por el que han pasado algunos de los artistas más reconocidos del mundo—, una muestra del compromiso de la marca con la precisión acústica y con reproducir cada interpretación tal como fue grabada.
Son personalidades distintas, pero con la misma convicción: no transar en lo que realmente importa.
P. ¿Qué valor esencial de JBL y Bowers & Wilkins nunca debería cambiar?
Rogers: La búsqueda constante de calidad y de las experiencias que ofrecen ambas marcas. Los productos y la tecnología van a cambiar, pero lo que hacemos sentir a las personas sigue siendo la vara con la que nos medimos.
Prommersberger: La curiosidad. El día en que un ingeniero diga “así está bien”, tenemos un problema. Por fortuna, en HARMAN hay mucha gente a la que eso de “así está bien” le incomoda bastante.
El parlante Nautilus, de Bowers & Wilkins, es un gran ejemplo. La marca ya había avanzado mucho en reducir las vibraciones no deseadas con su tecnología de caja acústica Matrix, pero John Bowers y su equipo de investigación se preguntaron si la caja en sí misma no era parte del problema. Esa pregunta dio pie a cinco años de investigación y, finalmente, al Nautilus, que usa unos tubos cónicos para absorber el sonido no deseado que sale por la parte trasera de los parlantes.
La buena ingeniería no se trata solo de resolver problemas. A veces implica no conformarse ni siquiera con las soluciones que nos llevaron al éxito.
P. ¿Y qué debe seguir cambiando?
Prommersberger: La tecnología. Las expectativas de las personas siguen creciendo y vamos hacia experiencias que entienden el contexto, se adaptan de forma inteligente y son cada vez más personales.
Hoy todavía tenemos que hacer muchas cosas para usar nuestros dispositivos: elegir modos, abrir aplicaciones, ajustar configuraciones. Con la IA y una conectividad cada vez mayor, la tecnología podrá entendernos mejor y adaptarse de forma más natural a lo que necesitamos.
El gran avance no será que los dispositivos hagan más cosas, sino que nosotros tengamos que estar menos pendientes de ellos.
Fortalezas complementarias, una ambición compartida
P. ¿Qué han logrado y aprendido Samsung y HARMAN durante estos 10 años de alianza?
Rogers: Uno de los primeros ejemplos fue llevar el audio de HARMAN a los dispositivos Galaxy a través de AKG, una marca de HARMAN. Unimos nuestro conocimiento del sonido con la experiencia de Samsung en tecnología móvil, diseño y producción a gran escala para mejorar productos que la gente usa todos los días.
Después ampliamos ese enfoque con el Digital Cockpit para vehículos, que combina las fortalezas de Samsung en pantallas y ecosistemas conectados con la experiencia de HARMAN en soluciones automotrices y tecnología para el interior de los carros. El objetivo ya no era solo llevar mejor tecnología a los carros, sino convertirlos en parte de la vida conectada de las personas.
Aprendimos a convertir nuestras diferencias en fortalezas.

En este camino juntos también aprendimos a pensar en grande y a movernos más rápido. Samsung tiene una capacidad extraordinaria para convertir ideas en tecnologías que impactan la vida de millones de personas. Esa mentalidad nos reta, en el buen sentido, a superarnos.
El futuro del sonido que emociona
P. Samsung y HARMAN comparten una visión de experiencias conectadas. ¿Cómo se vería eso en el día a día de una persona?
Prommersberger: Imagina un día cualquiera. Te despiertas y tus dispositivos Galaxy ya están listos para ayudarte a arrancar. Cuando sales de casa y te subes al carro, este se adapta a tu recorrido y a las preferencias que hayas decidido compartir.
Tu música o tu pódcast siguen sonando sin interrupciones. Mientras manejas, la información se prioriza según la situación y el interior del carro se ajusta a quienes van a bordo. Al volver a casa, el carro y el hogar trabajan juntos para que ese cambio prácticamente no se note.
Un día realmente conectado debería tener menos interrupciones. Nadie tendría que pensar qué aplicación abrir o qué configuración cambiar. Simplemente, la tecnología debería entender el ritmo de su día y acompañarlo sin estorbar.

P. ¿Qué es lo que más los entusiasma de los próximos 10 años?
Prommersberger: Que la tecnología va a entendernos mucho mejor: nuestro entorno, nuestras preferencias, lo que hacemos y lo que necesitamos. Eso abre nuevas posibilidades para el sonido, la movilidad y las experiencias conectadas.
La tecnología tiene que volverse más inteligente para que la experiencia sea más humana. Si lo hacemos bien, la gente no va a notar toda la complejidad que hay detrás. Simplemente va a sentir la diferencia.
Rogers: Dentro de 80 años, tal vez la gente no recuerde todas las tecnologías que lanzamos, pero sí las experiencias que hicieron posibles: el concierto en el que sintieron que hacían parte de algo más grande, la canción que no podían dejar de escuchar, ese viaje en carro que nunca van a olvidar y las personas con las que compartieron esos momentos. La tecnología cambia rápido; las emociones humanas, no. Nuestra tarea es seguir uniendo las dos.